Con gráficos dignos de un juego del 2000, nos damos cuenta que la intención no fue que se destacara por la belleza de sus escenas. Son pocos los elementos que nos orientan: la música, casi desesperada, y la oscuridad de cada ambiente. Lúgubre y perturbador, vivenciamos la última noche de nuestro protagonista. ¿Cómo sabemos esto? Simple: el juego comienza con nosotros ante una espesura negra y una nebulosa delante que nos permite conocer los datos de una persona y cómo va morir. Una vez que ingresamos, nos encontramos en una casa. 3:22: suena el despertador. Lo primero que leemos es "hoy va a ser un día mejor". Desde ese momento sabemos con toda certeza que será lo opuesto. El juego nos guía mediante una serie de órdenes para observar el progreso de la historia y conocer su desenlace, pero durante nuestra exploración podemos atar cabos y vivenciar la obsesión por una pintura en particular que consumía a nuestro personaje. Mientras revisa...